miércoles, 18 de noviembre de 2009

SIMÓN KARGIEMAN- UN INSTANTE...EL INFINITO

HOMENAJE A SIMÓN KARGIEMAN,(20.11.1926- 14.05.2007)que publicó 20 libros de poesía(Tiempo de lágrima cerrada, Niño del asombro, Antipoemas, Su nombre es la hierba, 27 poemas, Antipoema 14, El círculo inmóvil, América y otros poemas, Acto de fe, Ella y el amor, La palabra decisiva, Esa extraña luz, la vida, Así hablé con Zarathustra,etc) y participó en la creación de dos revistas, junto con Alberto Luis Ponzo, Julio Bepré y Luis Yadarola
Transcribo a continuación algunos textos de su libro UN INSTANTE ...EL INFINITO


1

Cuando el olvido se apoya en el último peldaño de su descenso,aguarda, sonriente y atenta, la muerte.

2

Rostro de transparentes desiertos.En la distancia infinita el caos original observa, inmutable.

3

Más allá del instante, oscurece.Todo es desolación, más allá del instante.Hasta que la vida vuelva a ser como antes, cuando el instante existía.

4

Los pájaros del tiempo caen exhaustos sobre la tierra. Uno tras otro, hasta ser una sola muerte, agonizan. El silencio abismal de la nada desciende lentamente sobre el escenario.

5

Cuando todo ha terminado de suceder, algo está por suceder, algo comienza a suceder.

6

La palabra entra en el espacio exacto del olvido.Se acomoda y muere.

7

Cierro los ojos y veo el rumor que se alza desde los profundos abismos:son los restos milenarios de la perdida inocencia.

8

El ser humano nació con los orígenes del mundo, cuando Dios cayó a sus pies luego de darle vida.Recuerdo, entonces, aquella flor erguida que soñé en medio de un desierto sin límites: aquel que fui antes que el tiempo y el espacio asumieran sentido.

A veces me encuentro con Dios y conversamos, con mucha tristeza, del instante en que amaneció el tiempo y todo dio comienzo.

9

Palabra. Espacio del misterio.Sombra del secreto inaccesible. Ruido que atraviesa paredes de silencio. Palabra.Di tu voz y deja en mis labios la llave soñada. Con ella abriré tu puerta de pronto para sorprenderte y amrte. Y te diré cuánto esperé este instante para decirte, sin palabras, mi alegría.

10

Recluido por los carceleros del tiempo ydel espacio - infinito antes que nacieran las palabras "desde" y "en"- he logrado, por fin, evadirme hacia mí. Y aquí estoy, héroe gozoso de mi soledad, dispuesto a defender mi muerte con las armas del eterno retorno a la vida.

11

Loa designios inasibles de la melancolía arrasan los infinitos aposentos de la soledad.
El ser cae a las orillas del tiempo.
Una lágrima invade el universo del silencio.

12

La vida transcurre en profundidades submarinas inaccesibles a la percepción humana, en zonas de lejanía muy anteriores a la posibilidad de la palabra como agente traductor de los más hondos aconteceres, aquéllos que se suceden siguiendo la aún misteriosa ilación del ritmo universal, desde ya inaprehensible, y cuyo lenguaje secreto anida en un vasto silencio anterior al silencio.

II

Silencio,
matriz donde tiene principio
el origen del ser.

13

Los sentidos nos acercan a la captación de atisbos imprescindibles. Sabemos
que las esencias son rumores inaudibles de los que somos inmutables testigos y que vamos transitando nuestro destino sin saberlo...

14

En el nacimiento fui el cauce de la luz
y de la sombra
arrojado al costado de la hierba amé
el movimiento de las hojas entre la brisa
amé la caída de la piedra y su rodar
sin pausa sobre la soledad del espacio
amé los primeros ojos extendidos sin prisa
sobre los desiertos infinitos amé la ternura
de la lluvia que acariciaba hasta las lágrimas
el parto de los hondos abismos y vi las formas
delinearse sobre horizontes inmutables,
cabiantes,
y entonces, por primera vez, lloré, lloré hasta
sentirme sumergido en los profundos mares
que de mí nacían, que de mí surgían sin descanso,
y luego,luego vi sobre mi rostro el temblor
de los vientos y la noche de pronto,
la noche amaneciendo desde un extraño
silencio a lo lejos...

En el nacimiento fui el cauce de la luz
y de la sombra ahora, ahora que todo ya
ha sucedido, aguardo sereno el retorno a los
orígenes, allí donde todo existía antes del caos.

domingo, 15 de noviembre de 2009

MARÍA CHAPP- EL OJO PEREGRINO, Ediciones El Mono Armado

En la cita que introduce Marzo , primera parte de su libro , María Chapp nos anticipa que el tema será el desnacer y el nacer, lo que se cumple en su poema Huésped, donde la sensación de extrañamiento propia de la poesía logra sumergirnos en el asombro con un desdoblamiento que se torna natural: ”esa presencia se me parece/no este yo/apellidonombreprofesión”
El “yo” al que hace referencia María y que ella considera “este pequeño yo”, “se disuelve” cuando “mi huésped me abraza”. Más allá de la poesía, hay aquí una experiencia del cosmos, del ser con la totalidad en forma mística, que está volcada en palabras.
En su apertura, su búsqueda , recorre lo onírico, lo toma como fundamento, y mediante la despersonalización, se hunde en el inconciente colectivo, donde “se agitan voces” y se vale del”vientre sin tiempo” para llegar al Umbral, donde su viaje se manifiesta como un remolino(”viajo por el túnel”) y el lenguaje acompaña con su enumeración rápida (“crayones papeles baúles de madera” ), viaje por “la trama de las edades”, donde la tierra es el cuerpo, el mar, lo pequeño se vuelve infinito “cada poro despide barcos” y se continúa hasta la próxima etapa cuando el umbral ya se ha atravesado y la palabra resulta insuficiente(” las palabras no pueden nombrar”), por lo que la voz se torna lírica cuando descubre que “la piel no es confín” y nos conduce en “el goce fosforescente/de mi más allá”.Las sucesivas búsquedas , la conciencia de regresar “una y otra vez/nuevos cuerpos”, y la absoluta inmensidad , la soledad de “vadear el karma/antiguos aullidos” y la pregunta esencial(” ¿existe la propia vida?”), planteada desde quien se está pariendo a sí misma,porque va más allá del hemisferio izquierdo y puede “reconocerse en el linaje/de mudas abandonadas/filántropas alquimistas/ sanadoras/señoras de la candelabros”, es decir, en la magia milenaria y perseguida de las que pudieron unirse con todo lo viviente levantando el gran manto del inconsciente cuando “el destino es un largo río ciego” y el yo lírico se une a lo que lleva el viento( “como aves migratorias/las hojas/buscan un país sin nombre”)
La muerte de un árbol, la presencia de un animal están colocadas en su dimensión de pertenencia cósmica, por lo que la conciencia de la propia pequeñez se acentúa (en el poema En el desierto) con la anáfora”alguien habla con el desierto” que se continúa con la idea de “estar desnudo en el desierto” para seguir la ruta, mediante “la puerta diminuta” que permite hallar un resquicio, y es una condición ineludible “para ver el árbol/abrir el corazón”
Sin embargo, la búsqueda no se interrumpe (“hay un sentido/detrás de la montaña”).Y el tiempo-espacio deviene en chorro incontrolable de latitudes sumergidas, (“todo es crepúsculo”), un contraste entre el tiempo inmóvil (“llanuras del tiempo”) y el tiempo fugaz (“movimientos perpetuos de los ríos”). Por eso “un ojo contempla” y se continúa entonces, con la idea de “sólo desnudarse / y cantar”.Desde la entrega llega el Vértigo Azul, canto lírico, pintura cósmica donde los colores dibujan círculos proféticos de la unión cuerpo-alma, el misterio de la inmensidad se hace evidente (“un ave escribe/alguien le dicta/desde el espacio/vuela hacia lo líquido”)
El misterio nunca develado en su totalidad es dinámico y nos deja sin aliento(”ángeles tejen con tu cabellera ritos del vértigo azul”)
Cuando nos dice María que “cada uno deberá resucitarse/bajar de su cruz”, entramos en la naturaleza trascendente de cada ser, la posibilidad de abrirse totalmente( “¿entrarás en ti/ en tu hermosura?”).Se penetra entonces en la zona de plenitud del libro, la zona de máxima luz a mi entender, donde hay dos series de poemas que llamo de celebración, la serie dedicada a Gala, una perra (“¿acaso vienes del cristal /en el aura de los que siempre se han amado?”, donde hay una conciencia de la unión de energías, lo arbitrario de la separación hombre-animal:”chispas de la misma llama” ,”latir juntas la eternidad”;la idea del nexo espiritual profundo con un animal :“un animal me está destinado(…)come de mi corazón/yo del suyo”) y la serie llamada Abrazo, que lleva un epígrafe muy apropiado de Mikis Theodorakis” Kalimera Iles-Buen Día, Sol”, y en el que se enaltece la relación humana física de unión entre los cuerpos como saludo a la naturaleza, ceremonia solar donde “ojos con estrellas dentro/pulsan lo inmenso/cráteres de luz”. Esta serie es un himno al amor en conjunción con su raíz cósmica, y luego llega Marzo nuevamente con el dolor, la muerte, la sabiduría(” aquí hablo con pájaros/soy la anciana del bosque /que amamanta”). Se establece una decidida relación con otras dimensiones :”Oigo galopar/¿a qué guerra irán esos caballos?/¿Qué portal habrán de atravesar sus crines?”.Pero a través de todo esto, el ojo registra, el ojo “peregrino” halla" el portal”, es presagio ”vendrán a buscarnos los glaciares” , realiza su travesía “hasta que soporte la luz” y descubre que “ el humilde ve /el que se hinca”.María Chapp bucea en el inconsciente colectivo y emerge diciendo que” no es el poeta quien habla/es el gran ojo que recuerda”

viernes, 16 de octubre de 2009

MARCO AURELIO MARKS(3/1/18-16/10/04)

HOMENAJE DE IRENE, CRISTINA Y LETICIA MARKS A MARCO AURELIO MARKS

martes, 6 de octubre de 2009

POEMAS DE ELENA EYHEREMENDY


Funámbulo contra los Vampiros
(del libro Diálogo del Funámbulo, Ediciones El Mono Armado, 2008)


La rama de olivo fue robada por picos de águila
y dondequiera que tu lecho azule en negra tienda deshoja.

PAUL CELAN

Fuego en tus heridas
y cada vez que Cae
algún almo desierto
alrededor
La demencia
ha Retirado el vino de mi mesa
y el perfil de tus fuentes
y ahora la vigilia se nos ha Vuelto áspera
Tus líneas Andan ateridas
Desatando nudos como un anacoreta
y como él Desgreñan sus cabellos
por que nadie Perciba su tímida aridez
Es que el hambre
que Es calvo
y nos Cose los labios
Quiebra las desbandadas
Así y todo hoy tras las últimas noticias
rojos y negros quieren volver a Arder
y desde el fondo de su escaso fuego
Se Levanta el Funámbulo contra los Vampiros
Contra todo ese espanto
contra su amenaza
para Ahuyentar el aleteo
contra el cristal oscuro

a la memoria del maestro Carlos Fuentealba



Rosas Rojas en tu Costado Niño
(del libro Diálogo del Funámbulo, Ediciones El Mono Armado, 2008)

– Si ganamos,
la llevaré a que mire los naranjos,
a que toque la mar, que nunca ha visto
y se le llene el corazón de barcos.
RAFAEL ALBERTI



En mis poemas de Soldados en su tenue derrota
nunca ha Habido barcos ni Naranjos
y ni siquiera el Berro Es azul y la luz no Llueve ni Solloza
como en los poemas de Alberti o de Rimbaud
Muchos Soldados Duermen en la Historia
con algún hueco rojo en su costado niño
toda vez que aquí en nuestro mundo
sólo Tenemos frío
frías heridas rojas
para sus sueños

a nuestros Soldados de Malvinas




Diferente Acontecer de la Rosa
(del libro Diálogo del Funámbulo, Ediciones El Mono Armado, 2008)


Qué Esperas de mí
que rara vez Encuentro en mi interior
al Pez de oro
Qué taciturno Mar en lo profundo
y qué salobremente y con qué urgencia
has Alzado tu tienda en el Desierto
donde todo Sucede

La Rosa Ocurre en cambio
en los ojos del día
Cuánto menos dolor
en la piel
de una
Planta
En su perfume

a la memoria del poeta Eduardo Birabén



Paraíso de Bella Durmiente
(del libro Diálogo del Funámbulo, Ediciones El Mono Armado, 2008)

Dejarme pasar la puerta
donde Eva come hormigas
y Adán fecunda peces deslumbrados.
FEDERICO GARCÍA LORCA



Pequeños ruidos Mueven los muros giratorios
Un hada ha Soltado sus Áspides / Espera
y llegarás a Ver a tu propio Fantasma
ese que Vuelve y Cambia y Permanece
absorto entre los milagros

Te Parecerá un Ave del Paraíso
Tan remota
como las que Tejen los tapices de Cluny
Adormilada y exótica
como la Bella del Bosque Dormido

a Eugenia Rivara



Viaje hacia el Oeste

(del libro Máquinas transparentes, Ediciones del Ginko, 2005)
Gracias a Dios todo pasa deprisa.
También el amor y la pena incluso:
¿Dónde están las lágrimas de anoche?
¿dónde está la nieve del año pasado?
BERTOLT BRECHT

Si no te hubieras ido definitivamente,
hoy iría a verte otra vez.
Cae la noche;
pero el último canto ya fue dicho.

Cae la noche hoja silenciosa.
Pasó el amor.
Y toda su hermosura pasa como ahora.
Imposible fijarla.

Sin amarras, la noche se desliza
sobre blancos espacios.
Sin palabras, hoy simplemente asisto al apacible
viaje de la luz hacia el Oeste.

a la memoria del poeta Ignacio Beola

domingo, 4 de octubre de 2009

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "ORIGEN",( EDICIONES PATAGONIA, 2009 )DE IRENE MARKS









Foto 1 con María González Rouco,escritora , el músico Carlos San Miguel y Laura
Noble.Fotos 2 y 3 en la Biblioteca Nacional, el 3 de abril de 2009, con
Roberto Goijman, poeta y editor y Elena Eyheremendy, poeta.



Contratapa de Origen:

"Irene Marks logra en este libro confirmar que la poesía no es sólo un viaje al origen ( un volver a nombrar) sino, además, una voz casi mágica que viene desde el fondo de los tiempos y vuelve hacia él.
La poeta hace suys, mediante la invención y la percepción, las voces de nuestros ancestros. Ésos que ella idealiza en su prólogo: los sabios conocedores del secreto del mundo.
En busca de la unidad perdida, estos poemas nos llena de una bella y replegada certeza, nos conducen a un lugar menos yermo donde danzar, un lugar "donde el aire/canta con sonido de estrellas aún al mediodía"
Paulina Vinderman

Poema de "Origen"
“...desde la selva el culto a la
llanura al desierto
aquí simple forma de calabaza
madre del agua origen
de la hierba viva presencia de sol
nos une en quietud
adorando silencio y soledades
en la garganta del mediodía
flechas de
recuerdos adormecieron a la maga
tendida en la tierra durmieron
su era
en nubes de luz y sombras...”
MAGA, Carlos Giovanola

FABULA CÓSMICA
I.
La historia comenzó al final del deshielo. Temblaban los
milagros y los hombres comenzaron a salir de sus escondrijos
bajo tierra.
De tanto vivir en cuclillas, se habían puesto lánguidos y
endebles, y cerraban los ojos ante el más pálido reflejo solar.
Las mujeres se habituaron primero a la luz, y tatuaron en sus
brazos al Sol..
Los hombres, en cambio, prefirieron la señal de la Luna Llena.
Desde entonces fueron enemigos, y sólo se reunían a la luz de
fogatas nocturnas para danzar y aparearse en cópula de Luna-
Sol, con ondulaciones de Lobo y de Serpiente.
II.
Sin embargo, había estrellas (Siempre hubo estrellas)
Y nacieron los hijos y las hijas de las mujeres Sol y de los
hombres Luna.
Y todos llevaban el signo de la Estrella.
Donde sus padres y madres se dividían, los niños y niñas de la
Estrella titilaban con alegría-tristeza, con fuga-avance.
Y su pequeña luz se llamaba Ternura.
Cuando murieron la última mujer Sol y el último hombre Luna,
los hombres y mujeres de la Estrella hicieron estallar los bordes
del día y de la noche. Y finalizó el reino de la pura luz y de la
pura sombra.
Y el caleidoscopio de los cielos giró y giró.

III.
Los Hijos de los Hombres y Mujeres Estrella no llevaron señal
alguna.
No necesitaban titilar, ni caer o elevarse desde charcos
sangrientos.
Toda la fuerza les nacía de los ojos. Y compartían el agua y el
pan y la cosecha.
Y naturalmente, con corazón y cuerpo, con pasión y dulzura se
amaron. Y fueron pájaros libres e inocentes bajo Sol, bajo Luna,
bajo Estrellas hermanos.
IV.
Un día, se partieron los leños de los bosques. Y seco humeó el
follaje.
De las grietas abiertas en las rocas surgía un vapor pestilente.
Y llegó la Escasez.
Los hombres y mujeres y niños que sólo llevaban como señal sus ojos
dejaron de mirarse.
Ya no compartían de buena gana los frutos que cada uno
llevaba a la rueda común.
Finalmente, los más fuertes se construyeron casas,
almacenando allí lo que ponían antaño en manos de los débiles.
Y en los ojos se les iba secando la señal.
V.
Los débiles, entretanto, conservaron los ojos brillantes, pero sus
cuerpos enflaquecían, y debieron protegerse de las invasiones
periódicas de los fuertes, que saqueaban sus escasas
provisiones.
Los hijos de los fuertes crecían con la mirada árida. Los hijos
de los débiles, en cambio, tenían en los ojos algo brillante, algo
como un hilo delgado. Y el hilo delgado creció a medida que
crecían los hijos de los débiles. Y se llamó Astucia. Y se llamó
Odio.
Mientras los hijos de los fuertes, los Miradas- Áridas , iban
encegueciendo. Y su enfermedad se llamaba Codicia.
VI.
Alguien alzó una llama hacia el hilo delgado que habitaba los
ojos de los hijos de los débiles.
Alguien( acaso el Sol, tal vez la Luna, posiblemente el Viento).
Y en ese época tuvo su nacimiento la Gran Noche Roja.
Y corrió tanta sangre que se confundieron los dos bandos.
Y fueron estos los hombres de Crueldad, los sin ojos, sin
corazón, sin sexo, con hachas levantadas.
Y hallaron placer en la matanza
Y sembraron Dolor e inventaron torturas.
Sólo conocieron enemigos.
Y tan largo se odiaron que ninguno quedó para contarlo.
VII.
Sus hijos fueron huérfanos. El Dolor los parió y se doblaban
como pequeñas hojas ante el mínimo viento.
Les temblaba la boca. Desconfiaron de todo lo viviente.
Y para no temer, almacenaron. E hicieron de sus mujeres
prisioneras.
Y rara vez salieron de sus casas.
Y no amaron el Sol.
Y se crearon dioses dolorosos, que castigaban la sonrisa más leve,
el placer más pequeño, con la muerte.
Y se dictaron leyes vengativas.
Y se instauró el reinado de los Ojos de Pez.
Y el Poder abrió Hambre, Mendicidad, Temor
Y estos hombres y mujeres y niños vivieron separados de sí
mismos.
Y ahogaron toda voz, todo camino nuevo.
VIII,
Los hijos de sus hijos de sus hijos
hoy habitan la Tierra.
Los hay Mujeres Sol, Hombres de Luna,
Y los hay con el Signo de la Estrella,
Y los hay con la marca de los Ojos,
Y los hay de Codicia, y los hay Débiles
Y los hay de Crueldad y de Dolor
De todos los colores y las razas
Y los hay de tres sexos
Los hay de Noche y Día, de Penumbra
De Anochecer y Aurora
Los Dioses del Dolor han perdido poder sobre sus corazones.
Mas lentamente avanzan. Porque temen. Aún temen.


de Origen,Ediciones Patagonia 2009, escrito por Irene Marks

DANIEL GRAD - CINCO CARTAS

Comentario a cinco CARTAS de Daniel Grad, publicadas en la colección de la Asociación de Poetas Argentinos, LA MANO DE CRISTAL Nº 8 ,en noviembre de 2008.

1.Se perciben diversos climas en cada una de estas cartas. En la primera, dedicada a Romina Berenice Canet, advertimos un hálito de frescura, de inocencia, de infancia: el verde limón que todos hemos cantado. Hay también una sugerencia de lo trágico, pero la vida transcurre dentro de los códigos mágicos de la niñez, donde la “oscuridad” es un temor palpable, poblado de lo inimaginable.”El gorro del olvido” es el que acecha al poeta cuando intenta regresar por completo a esos momentos, y advierte que no le es posible. Porque al atravesar la puerta de la infancia, la paloma queda detrás de “los cristales” en la “distancia de la arena”

2.En cuanto a la carta que sigue, la dedicada a Susana Fernández Sachaos, nos abre la puerta de un mundo tan inasible como “la luz de un faro en la memoria del temblor”, un mágico camino ¿inexistente? Más allá de las palabras, el yo lírico “ni desea esa zozobra del pronombre”. En esa dimensión el infinito se ha vuelto natural: “sea la tarde (sin orillas)” porque lo sutil cobra más importancia que lo concreto.”Nada queda en el aire (salvo el aire)”.Y la magia que se expresa con la palabra “Sea”, repetida como el rito de la creación, obra corriendo velos, ¡Que nunca se detenga “la ronda del búho”!

3.En otra Carta, dedicada a Giselle Giarrizzo, se plantea el tema de la pérdida : “la niña del tatuaje vuelve al río”,” y se manifiesta con fuerza el asombro de advertir que no han quedado rastros:” ¿ Qué de la arena sin caminos?”, que ni siquiera el dolor puede grabar su huella eternamente., cuando tanto dolor sólo quedan “Piedra y vestigios del tatuaje”.Sin embargo hay otra dimensión de permanencia “Ya no llueve, ya no amarras”, como si esa levísima ruta de” evanescentes hijos de regreso al ombligo”, contuviera la enigmática respuesta, en ese “Ámbar y amparo”


4.En la Carta que propone “abrir la caja de Pandora”, se advierte una valentía natural, un no poder detenerse para decir que “Atrás está la orilla”.Lo desconocido siempre será más fuerte, y su misterio convoca: “Dicen que la lluvia cegará a la lluvia”. Como la poesía, la caja de Pandora no podrá dejar de revelar sus secretos:”Garganta plural, fuego que amamanta el fuego”. Y el riesgo se asume a sabiendas:”Quiera Pandora no quemarse.” La entrega a la poesía es total en esta carta como si ese paréntesis “(jugar con cajas es tarea infinita)” nos introdujera en la dimensión totalmente lírica donde los paréntesis van señalando la otra cara de la realidad que se desdobla porque no podrá de abandonarse la indagación profundísima, pese a los obstáculos: “Dicen que la lluvia cegará a la lluvia”


5.Finalizo hablando de la Carta dedicada a María Meleck Vivanco, una carta de clima nostálgico, como de quien le habla a un ser muy querido, pero a la vez vital, pleno de sensaciones:”Todo huele a madera y a canciones antiguas”. A diferencia de las Cartas anteriores, lo inasible desaparece, pese a que “Ruanda está lejos en el tiempo”.Elementos de la vida de esta poeta son poetizados con íntima ternura. A la solidez del “ladrillo en la tormenta” se unen una cierta paz o armonía naturales:”Alguien teje esta tarde”. La naturaleza se resuelve en lo asible” la piel retorna a la semilla”, la voz se torna sólida y la idea de la nostalgia clava su puñal pequeño en la piel:”Son demasiados los ríos desde junio”

Concluyo diciendo que en estos poemas-cartas hay una percepción de lo subyacente desde una perspectiva puramente lírica que transforma y lleva al lector al mundo donde las palabras tejen su red narcótica.

MICHOU POURTALÉ - DAMERO PARA UN CUERPO

En este libro el yo lírico profundiza en el mensaje del cuerpo como dolor, como despojo, como efímero y sujeto al tiempo. Aquí se expresa el paso de los años en todo su desgarro, en el cuerpo de todos, en el de la poeta misma y en el de los marginales, abandonados, con los que se mimetiza en forma conmovedora (“alimentan su abandono /con lo puesto de siempre”). El cuerpo es la vida en este libro. También la luz que llega de otras épocas, los pies de la niña que penetra en el río, la sensación del agua y el correr sobre la hierba, el amarillo total que ilumina los momentos de gozo "donde termina el césped". Advertimos un cariñoso saludo al cuerpo, como de quien sabe que pese a amarlo, el cuerpo no lo es todo para quien escribe este libro, esta poeta que ha de "brincar desde el blanco", cuyo universo es amplio y cuyo saludo es "un beso".Hay una aguda conciencia también de la palabra como sujeta al tiempo (“Mientras escribo alguien muere/sobre la cama de un hospital”), al que le ha sido concedido a cada uno de nosotros para vivir y también de la palabra sabia, premonitora que en el yo lírico llega desde zonas ocultas. (“ni costura para el alma en despedida/sólo este verso sabedor de mi muerte/antes de que yo muera”). Se ve además una despersonalización, un extrañamiento que muestra hasta qué punto la poesía toma posesión del yo lírico (“Arrojada de mí busco el despliegue (…) donde voy suelta con el pensamiento”) y una voluntad de búsqueda inquebrantable (“persisto incisiva en la búsqueda). La realidad irrumpe en forma descarnada y violenta (”Sobre la vereda /tumbado un cuerpo” )(”vapuleado en escarmiento/ a fuerza de manotazo y puntapié”). La indagación prosigue en los tiempos históricos, se ejemplifica también con el estudio de la anatomía realizado a hurtadillas en cadáveres “En aquel siglo de hambruna, herejía, /caza de brujas iodadas” cuando “el anatomista en oculto aposento desposta un cadáver”. La indagación del cuerpo se vuelve también íntima, cuando se vuelve hacia atrás, hasta dar voz al “Hado primigenio niño/ en nuestro inconsciente das forma/ lucidez al relámpago de la pulsión.” También canta este libro la belleza del cuerpo (“Rezago de la mirada de Dios/ muselina para un cuarzo la piel”) unida a una belleza indefinible que la autora define como “la exaltación de un aura, nívea túnica para ella”.Su canto no olvida a ese órgano en el que la poesía siempre ha puesto su énfasis: el corazón (“Soberano reclamas ser cascabel/ de mi poema, entre palabras / lates al costado izquierdo”) ni tampoco se desvincula del gozo de la unión con todo lo viviente (“A esta tarde la huyo hacia mi monte”) y la comunicación en tonos sensibles, leves, como si el tiempo se hubiera suspendido, sin dejar de tener conciencia de la finitud de todo lo humano(“Pájaro del arbusto más cercano,/si vinieras junto a mi corazón, huésped/si hundieras tu pico en mi misma boca para juntos aspirar la voluta del aire final…”). La absoluta celebración de la frescura se halla también en el poema, ya mencionado y mi preferido en este libro, que habla de que “Más allá del jardín termina el césped”, y “Los piececitos bajan/por las colina próxima al muelle” cuando el agua contra la piel de una muchacha joven lleva al yo lírico a hablar de “el placer de sentirse viva sin concebir /el misterio de las horas, la oscura cadencia de los hechos”.Esos recuerdos iluminados saben como la muchacha “tenderse al sol de este final de verano”. En el último poema hay una síntesis de las búsquedas anteriores , un desdoblamiento en el que el yo lírico se dirige al cuerpo como a un querido compañero(“me despido con un beso y al besarte hay un apuro de lágrima, mi muchacho”), como si estuviera por fuera de él :“El simple juego de cartones animados fue nuestro y dejaré de ser la misma que te sirvió para escribirte”: Tenemos la impresión de que el cuerpo le ha servido como objeto de exploración cariñosa pero es, en realidad, el tiempo y la energía de lo permanente lo que la lleva. “He de brincar desde el blanco”, nos dice, o sea, que la palabra es quien la guía, la desboca cuando “sobre papel el punto del final cruje”.