LECTURA EN "LA SUBASTA"(18/09/2010)
Río de Janeiro 54
“CAFÉ DEL ENCUENTRO DE LOS POETAS
EN EL REMANSO DE LOS SÁBADOS”
Sebastián Jorgi
Queridos amigos tengo el agrado de convocarlos
a compartir la lectura programada
en "La Subasta".
No olvides que tu presencia es importante para todos nosotros.
Sábado 18 de septiembre a las 18.30 hs. y todos los terceros sábados de cada mes.
Río de Janeiro 54
-altura Av. Rivadavia 4.500 “Estación Río de Janeiro”, Subte A-
Ciudad de Buenos Aires
Los invitados:
Lina Caffarello
Luis Raúl Calvo
Mario Capasso
Alfredo De Cicco
Irene Marks
Marta Ortiz (Rosario)
Rolando Revagliatti
Antonia Taleti (Rosario)
A continuación se sortearán libros entre los asistentes.
-Entrada libre y gratuita-
Coordina: Norma Padra
www.revistapapirolas.blogspot.com
normapadra@gmail.com
viernes, 10 de septiembre de 2010
sábado, 7 de agosto de 2010
NUEVOS BLOGS
COMUNICO QUE HE ABIERTO TRES NUEVOS BLOGS DEBIDO AL CIERRE DE ESTE POR EQUIVOCACIÓN.
SON : www.todaslasgalaxiaspoemas.over-blog.es,
www.todaslasgalaxiascomentarios.over-blog.es,
www.todaslasgalaxiasnarrativa.over-blog.es
Gracias, Irene Marks
SON : www.todaslasgalaxiaspoemas.over-blog.es,
www.todaslasgalaxiascomentarios.over-blog.es,
www.todaslasgalaxiasnarrativa.over-blog.es
Gracias, Irene Marks
domingo, 20 de junio de 2010
CRISTINA PIZARRO
EL FIN
Pon la mano en el corazón,
allí está la respuesta. C .P.
En tus sueños
………………veías las naves de velas blancas
-recorrían río arriba
cargando especias y oro-
El olor de la pimienta y el azafrán incitaba
……………………………………………los sentidos
y en el deseo
………………..el coral y las ágatas jugaban entre los dedos.
Pisar la arena
………………y
……………a lo lejos
………………………vislumbrar al conductor de los camellos
que retornaba entre las borrascas
detenido ante la sombra de un árbol
……………………………………para sorber un té.
En el caos inconsciente y tenebroso
el desierto se ilumina.
Las cúpulas del Islam
las mujeres veladas
cadáveres y esqueletos
sumidos en la tierra árida
se alzarán en búsqueda de la palabra
Sin arrepentimiento ante el mal
la condena anunció
…………………el Fin.
Entregado y dueño del destino,
te unías al pasaje de la otra vida.
Pon la mano en el corazón,
allí está la respuesta. C .P.
En tus sueños
………………veías las naves de velas blancas
-recorrían río arriba
cargando especias y oro-
El olor de la pimienta y el azafrán incitaba
……………………………………………los sentidos
y en el deseo
………………..el coral y las ágatas jugaban entre los dedos.
Pisar la arena
………………y
……………a lo lejos
………………………vislumbrar al conductor de los camellos
que retornaba entre las borrascas
detenido ante la sombra de un árbol
……………………………………para sorber un té.
En el caos inconsciente y tenebroso
el desierto se ilumina.
Las cúpulas del Islam
las mujeres veladas
cadáveres y esqueletos
sumidos en la tierra árida
se alzarán en búsqueda de la palabra
Sin arrepentimiento ante el mal
la condena anunció
…………………el Fin.
Entregado y dueño del destino,
te unías al pasaje de la otra vida.
AMALIA MERCEDES ABARIA
Y LA NAVE VA
a Federico Fellini
La nave está ahí, aún.
Se escuchan cantos.
Son ángeles bajando desde las estrellas más profundas.
Son voces subiendo desde los corazones
que dejan en el aire un color de viaje
que ha de llevar a la muerte o a la gloria.
En el muelle, también, se ven rostros de ternura.
Parecen tener la misma alquimia de la voz,
el mismo aliento encendido por el oro de un sueño,
el mismo desmesurado anhelo por ese designio en el mar.
Pero no es así, no.
Algunos sufren la sospecha de un fracaso inevitable,
otros murmuran un mezquino secreto para
vencer al enemigo.
Y el buque parte al fin.
Todos bailan y ríen bajo el resplandor de la noche
(una cubierta con espejo de luna).
La voz de la ópera emerge, expansiva,
Hacia un mundo que perdura,
envolviendo
sensual, vivamente
la luz de la nave.
Queda un surco vivo, como de magia sobre el mar.
a Federico Fellini
La nave está ahí, aún.
Se escuchan cantos.
Son ángeles bajando desde las estrellas más profundas.
Son voces subiendo desde los corazones
que dejan en el aire un color de viaje
que ha de llevar a la muerte o a la gloria.
En el muelle, también, se ven rostros de ternura.
Parecen tener la misma alquimia de la voz,
el mismo aliento encendido por el oro de un sueño,
el mismo desmesurado anhelo por ese designio en el mar.
Pero no es así, no.
Algunos sufren la sospecha de un fracaso inevitable,
otros murmuran un mezquino secreto para
vencer al enemigo.
Y el buque parte al fin.
Todos bailan y ríen bajo el resplandor de la noche
(una cubierta con espejo de luna).
La voz de la ópera emerge, expansiva,
Hacia un mundo que perdura,
envolviendo
sensual, vivamente
la luz de la nave.
Queda un surco vivo, como de magia sobre el mar.
sábado, 5 de junio de 2010
ANDREA PIZZELLA
TOBA
“Supondremos que los muertos inhumados tienen nueces en sus
bolsillos, y que algún día, fortuitamente, el árbol surgirá”
René Char
El chamán dijo
ver la luna
en los ojos
de los que
iban a morir.
Encontró
a la noche
pintando la frente
de su pueblo.
Una magia
de alambrados
acabó con su fe
en lo inagotable.
El desmonte
es el hechizo
del hambre
y el polvo
un dios nuevo
en el nuevo
desierto.
Ellos duermen
con el corazón
doblado
y en la mano
la llave
de las estrellas.
Resignados
te pidieron
nuevos amuletos.
¿Qué llevan
tus muertos
en los bolsillos
chamán?
Algarrobas
para que
alguna mañana
vuelva con el monte.
“Supondremos que los muertos inhumados tienen nueces en sus
bolsillos, y que algún día, fortuitamente, el árbol surgirá”
René Char
El chamán dijo
ver la luna
en los ojos
de los que
iban a morir.
Encontró
a la noche
pintando la frente
de su pueblo.
Una magia
de alambrados
acabó con su fe
en lo inagotable.
El desmonte
es el hechizo
del hambre
y el polvo
un dios nuevo
en el nuevo
desierto.
Ellos duermen
con el corazón
doblado
y en la mano
la llave
de las estrellas.
Resignados
te pidieron
nuevos amuletos.
¿Qué llevan
tus muertos
en los bolsillos
chamán?
Algarrobas
para que
alguna mañana
vuelva con el monte.
viernes, 21 de mayo de 2010
DIEGO MARE
COPLILLAS DE LA PATRIA GRANDE
IV
¡Que venga a cantar la copla
donde se encarna la Patria,
que cantando va saliendo
la lumbre amada del alba!
Cruz del Sur y las Marías,
candelas de la ancha pampa,
resplandezcan en la noche...
¡Preludios de la Gran Patria!
¡Velay que mi tierra canta!
...El sol la escucha trovar.
¡No hay copla como la suya
que en el alma anide más!
Tiene la copla las alas
que la Patria le dotó
para que los sureños
la canten con viva voz.
La voz una sola copla
vibrando en la eternidad.
Yo la canto por ahora,
otros la habrán de cantar:
Patria más enceguecida
en odios y en dualidad...
¡Si sos una sola pieza
en pedazos no serás!
Los hermanos sean unidos
cantó tu payador leal.
Sólo nos queda el destino...
¡Y en el pueblo encarnará!
IV
¡Que venga a cantar la copla
donde se encarna la Patria,
que cantando va saliendo
la lumbre amada del alba!
Cruz del Sur y las Marías,
candelas de la ancha pampa,
resplandezcan en la noche...
¡Preludios de la Gran Patria!
¡Velay que mi tierra canta!
...El sol la escucha trovar.
¡No hay copla como la suya
que en el alma anide más!
Tiene la copla las alas
que la Patria le dotó
para que los sureños
la canten con viva voz.
La voz una sola copla
vibrando en la eternidad.
Yo la canto por ahora,
otros la habrán de cantar:
Patria más enceguecida
en odios y en dualidad...
¡Si sos una sola pieza
en pedazos no serás!
Los hermanos sean unidos
cantó tu payador leal.
Sólo nos queda el destino...
¡Y en el pueblo encarnará!
domingo, 9 de mayo de 2010
PABLO SOLÍS
Editorial programa 28 Radio Uritôrkidas
El grupo se encontró debajo de la enramada, y de allí fue caminando lentamente hacia la cueva. No iban tristes porque sabían que la acción comunitaria que iban a realizar, era justa y necesaria. Antes de tomar la bebida que los llevaría al otro mundo se despidieron de aquella tierra que durante tanto tiempo, generación tras generación les había dado abrigo. Entonces el abuelo, el chamán, el brujo, dijo las palabras finales, las últimas palabras: Durante muchos pero muchos siglos nuestro pueblo vivió en estas infinitas montañas. Hace poco vimos que el sol marcaba nuestro retorno al otro mundo porque nos habló de lo que venía de lejos, y era esa lejanía, oscuridad. Los caciques del norte y del sur intentaron convencernos de que cuando el extranjero llegara sería necesario luchar. Nosotros no creemos en extranjeros, todos somos lo mismo, hijos del cielo y de la tierra.
Al mirar el horizonte entendemos que un ciclo ha terminado para nuestra raza. La tradición explica que cuando algo llega a su fin inútil es hacerle resistencia. Por eso la mundanal división que quieren hacer nuestros caciques es absurda. No somos ni valientes ni cobardes, somos mucho más que humanos y vivimos para algo más que comer y procrear. Por eso es hoy este día y por eso es, las últimas palabras. A partir de mañana este mundo comenzará a ser aniquilado por aquellos que creen habernos conquistado, nuestros caciques serán muertos, nuestros reyes asesinados y nuestra sabiduría transformada en folclórica mercancía que se venderá repetidamente en el circuito de las fantasías de los hombres. A partir de mañana cuando no estemos aquí comenzará un mundo nuevo que estará condenado también a desaparecer, porque su creación fue producto de la violencia y la irrespetuosidad hacia aquello que nos dio la vida. Este mundo nuevo será un mundo de máquinas y de colores brillantes que se alejará del sol y de la tierra. Hasta aquí llegó hoy nuestra vida terrestre, en un rato nomás regresaremos a nuestro mundo intermedio para permanecer en él hasta que los que ahora nos matan se cansen de jugar a la conquista, se cansen de comprar y de vender. Entonces volveremos, cuando no existan las palabras y el mundo sea un hueco acunado por todos. Volveremos con un granito de tierra roja y una semilla amarilla. Hoy es el último día y hoy es, las últimas palabras.
Y todos, niños, ancianos y ancianas, jóvenes y adultos levantaron sus vasijas y bebieron el elixir. Así se vio desaparecer a Pie de Bisonte, a Ojo de Águila, a Roca Seca, a Arroyo Saltarín, a Miel de Abeja, a Colibrí, a Sol, a Luna. Y con esos nombres que se fueron, desaparecieron también las cualidades sagradas de la naturaleza: el sol, la luna, el arroyo, la abeja perdieron algo de sacralidad y se hicieron más mundanos.
Así fue como partió la tribu entera. Así fue como emigraron hacia el otro mundo. Algunos dicen que fue este día el 11 de octubre, otros dicen que fue después, o un siglo antes de 1492.
La fecha exacta no interesa. Los arqueólogos mandados por los gobiernos de los países que investigan huesos para corroborar la existencia de una u otra cultura, no encontraron ni una calavera en la cueva. Sólo hay viento y polvo y un sonido suave que se filtra entre las rocas y que parece repetir una mántrica canción: No hay prisa para las edades...Los hombres somos eternos...No hay América, ni tierra, ni propiedades, ni vencedores, ni vencidos...Hay un sonido firme y azul que se levanta y permanece...El sonido firme y azul de un pueblo que canta con el agua...Que crece con los árboles ...Que baila con el viento....Cuando todo esto que es una cosa se termine, volverá la lluvia y la primavera...Mientras tanto escuchad estas palabras: No hay prisa para las edades…
Escrito por Pablo Solís, que reside en Capilla del Monte, Córdoba, Argentina
El grupo se encontró debajo de la enramada, y de allí fue caminando lentamente hacia la cueva. No iban tristes porque sabían que la acción comunitaria que iban a realizar, era justa y necesaria. Antes de tomar la bebida que los llevaría al otro mundo se despidieron de aquella tierra que durante tanto tiempo, generación tras generación les había dado abrigo. Entonces el abuelo, el chamán, el brujo, dijo las palabras finales, las últimas palabras: Durante muchos pero muchos siglos nuestro pueblo vivió en estas infinitas montañas. Hace poco vimos que el sol marcaba nuestro retorno al otro mundo porque nos habló de lo que venía de lejos, y era esa lejanía, oscuridad. Los caciques del norte y del sur intentaron convencernos de que cuando el extranjero llegara sería necesario luchar. Nosotros no creemos en extranjeros, todos somos lo mismo, hijos del cielo y de la tierra.
Al mirar el horizonte entendemos que un ciclo ha terminado para nuestra raza. La tradición explica que cuando algo llega a su fin inútil es hacerle resistencia. Por eso la mundanal división que quieren hacer nuestros caciques es absurda. No somos ni valientes ni cobardes, somos mucho más que humanos y vivimos para algo más que comer y procrear. Por eso es hoy este día y por eso es, las últimas palabras. A partir de mañana este mundo comenzará a ser aniquilado por aquellos que creen habernos conquistado, nuestros caciques serán muertos, nuestros reyes asesinados y nuestra sabiduría transformada en folclórica mercancía que se venderá repetidamente en el circuito de las fantasías de los hombres. A partir de mañana cuando no estemos aquí comenzará un mundo nuevo que estará condenado también a desaparecer, porque su creación fue producto de la violencia y la irrespetuosidad hacia aquello que nos dio la vida. Este mundo nuevo será un mundo de máquinas y de colores brillantes que se alejará del sol y de la tierra. Hasta aquí llegó hoy nuestra vida terrestre, en un rato nomás regresaremos a nuestro mundo intermedio para permanecer en él hasta que los que ahora nos matan se cansen de jugar a la conquista, se cansen de comprar y de vender. Entonces volveremos, cuando no existan las palabras y el mundo sea un hueco acunado por todos. Volveremos con un granito de tierra roja y una semilla amarilla. Hoy es el último día y hoy es, las últimas palabras.
Y todos, niños, ancianos y ancianas, jóvenes y adultos levantaron sus vasijas y bebieron el elixir. Así se vio desaparecer a Pie de Bisonte, a Ojo de Águila, a Roca Seca, a Arroyo Saltarín, a Miel de Abeja, a Colibrí, a Sol, a Luna. Y con esos nombres que se fueron, desaparecieron también las cualidades sagradas de la naturaleza: el sol, la luna, el arroyo, la abeja perdieron algo de sacralidad y se hicieron más mundanos.
Así fue como partió la tribu entera. Así fue como emigraron hacia el otro mundo. Algunos dicen que fue este día el 11 de octubre, otros dicen que fue después, o un siglo antes de 1492.
La fecha exacta no interesa. Los arqueólogos mandados por los gobiernos de los países que investigan huesos para corroborar la existencia de una u otra cultura, no encontraron ni una calavera en la cueva. Sólo hay viento y polvo y un sonido suave que se filtra entre las rocas y que parece repetir una mántrica canción: No hay prisa para las edades...Los hombres somos eternos...No hay América, ni tierra, ni propiedades, ni vencedores, ni vencidos...Hay un sonido firme y azul que se levanta y permanece...El sonido firme y azul de un pueblo que canta con el agua...Que crece con los árboles ...Que baila con el viento....Cuando todo esto que es una cosa se termine, volverá la lluvia y la primavera...Mientras tanto escuchad estas palabras: No hay prisa para las edades…
Escrito por Pablo Solís, que reside en Capilla del Monte, Córdoba, Argentina
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